Semblanza

Diego Matus (1999) es un artista visual originario de Ranchu Gubiña, Unión Hidalgo, Oaxaca, MX. Su formación incluye una especialización en diseño gráfico y comunicación visual en CalArts, así como cursos complementarios en ilustración y diseño editorial.

Ha recibido apoyos como Xigagueta en 2025, programa híbrido y experimental patrocinado por la Fundación Jumex Arte Contemporáneo. Su práctica se despliega entre la pintura y el dibujo, articulando pensamiento e intuición en obras que exploran el vínculo entre seres y territorios. Destaca su exposición individual Pollen, presentada en 2022 en Galería Gubidxa.

Ha trabajado en proyectos de ilustración y diseño editorial, desarrollando publicaciones diversas que combinan su práctica artística con la mediación visual de contenidos impresos y digitales. Actualmente reside y trabaja en su comunidad natal, en el suroeste mexicano, desarrollando proyectos pictóricos que investigan la interconectividad a través de la cosmovisión Binnizá.





Statement

Mi trabajo se desarrolla en la pintura como investigación para crear un puente entre el entorno y lo anímico. Trabajo principalmente con  gestos y transparencias para generar profundidad, atmósfera y movimiento, explorando cómo la luz, la textura y el color pueden transmitir estados internos. El dibujo con gises de color se integra a esta investigación como una extensión, permitiéndome explorar la difuminación, el gesto y la atmósfera desde una cualidad más inmediata y vibrátil.

Desde un enfoque holístico, la observación, la escritura automática, las caminatas y las conversaciones enriquecen mi proceso creativo, abriendo espacio a formas de conocimiento sensibles e intuitivas.

El zapoteco, mi lengua materna, se convierte en acto de aprendizaje y afecto; nombrar mis proyectos desde ella sana una herida cultural y construye un vínculo entre memoria, identidad y creación. Mi trabajo se articula desde la reciprocidad, donde los conocimientos se encuentran, se transforman y se expanden. Reflexiono sobre la genealogía y la presencia de los ancestros; mi sensibilidad rastrea hilos que atraviesan generaciones, formando un tejido vivo y complejo. La pintura, poblada de plantas y figuras oníricas, se convierte en un medio para evocar, comunicar y abrir un vínculo entre pasado, presente y futuros posibles.